Todo en un solo lugar
Pedidos, clientes, stock o turnos en una misma pantalla, con búsquedas y filtros para encontrar cualquier cosa en segundos.
Manejá pedidos, clientes, stock o turnos en un solo lugar, con las pantallas y los permisos que tu equipo necesita. Trabajamos en tramos cortos para que salga más rápido y te cueste menos.
La mayoría de los negocios llega a nosotros con la información repartida entre planillas, cuadernos y mensajes de WhatsApp. Eso funciona hasta que el equipo crece y cada consulta simple pasa a costar media hora. Lo que hacemos es reunir todo eso en un solo lugar, con la forma exacta en que vos trabajás: nada de adaptarte a un programa genérico que hace de más en lo que no te importa y de menos en lo que sí.
Pedidos, clientes, stock o turnos en una misma pantalla, con búsquedas y filtros para encontrar cualquier cosa en segundos.
Facturación, pagos, envíos o el sistema que ya usás: la información viaja sola y no la cargás dos veces.
Avisos, recordatorios y reportes automáticos, para que nadie tenga que acordarse de mandarlos todos los meses.
Definís quién puede ver, cargar o aprobar cada cosa, y queda registrado quién hizo cada cambio.
Un tablero simple con lo que te importa mirar: ventas, entregas, pendientes o lo que definas vos.
Vigilamos el sistema para enterarnos de un problema antes que vos o tus clientes.
El error más caro en estos proyectos es enterarse al final de que lo hecho no era lo que hacía falta. Por eso trabajamos en tramos cortos: cada semana hay algo que podés abrir, usar y corregir mientras cambiarlo todavía es simple y no cuesta nada.
Charlamos con las personas que hacen la tarea todos los días, vemos dónde se traba y definimos qué entra en la primera versión.
Antes de construir nada ves cómo se va a ver y usar, y ajustamos juntos lo que no cierre.
Cada semana te damos acceso a una versión de prueba. Automatizamos lo repetitivo y revisamos todo antes de que lo veas.
Pasamos tus datos actuales, capacitamos al equipo y estamos encima las primeras semanas hasta que todo camine solo.
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Con una charla de 45 minutos alcanza para saber si te conviene un programa a medida — y si no te conviene, también te lo decimos.